Constitutional Convention and a New Bill of Rights in 2017.  By Daniel Bruno
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Constitutional Convention and a New Bill of Rights in 2017. By Daniel Bruno

August 24, 2019

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  1. One other way of amendment is also not mentioned in the Constitution, and, because it has never been used, is lost on many students of the Constitution. Framer James Wilson, however, endorsed popular amendment, and the topic is examined at some length in Akhil Reed Amar's book, The Constitution: A Biography.

    The notion of popular amendment comes from the conceptual framework of the Constitution. Its power derives from the people; it was adopted by the people; it functions at the behest of and for the benefit of the people. Given all this, if the people, as a whole, somehow demanded a change to the Constitution, should not the people be allowed to make such a change? As Wilson noted in 1787, "… the people may change the constitutions whenever and however they please. This is a right of which no positive institution can ever deprive them."

    It makes sense – if the people demand a change, it should be made. The change may not be the will of the Congress, nor of the states, so the two enumerated methods of amendment might not be practical, for they rely on these institutions. The real issue is not in the conceptual. It is a reality that if the people do not support the Constitution in its present form, it cannot survive. The real issue is in the practical. Since there is no process specified, what would the process be? There are no national elections today – even elections for the presidency are local. There is no precedent for a national referendum. It is easy to say that the Constitution can be changed by the people in any way the people wish. Actually making the change is another story altogether.

    Suffice it to say, for now, that the notion of popular amendment makes perfect sense in the constitutional framework, even though the details of effecting popular amendment could be impossible to resolve.

    Otra forma de enmienda tampoco se menciona en la Constitución y, como nunca se ha utilizado, muchos estudiantes de la Constitución lo pierden. El fundador James Wilson, sin embargo, respaldó la enmienda popular, y el tema se examina con cierto detalle en el libro de Akhil Reed Amar, The Constitution: A Biography.

    La noción de enmienda popular proviene del marco conceptual de la Constitución. Su poder se deriva de la gente; fue adoptado por la gente; funciona a petición y en beneficio de las personas. Teniendo en cuenta todo esto, si la gente, en su conjunto, de alguna manera exigió un cambio en la Constitución, ¿no se le debería permitir a la gente hacer ese cambio? Como señaló Wilson en 1787, "… las personas pueden cambiar las constituciones cuando quieran y como quieran. Este es un derecho que ninguna institución positiva puede privarles".

    Tiene sentido: si la gente exige un cambio, debería hacerse. El cambio puede no ser la voluntad del Congreso, ni de los estados, por lo que los dos métodos enumerados de enmienda podrían no ser prácticos, ya que dependen de estas instituciones. El verdadero problema no está en lo conceptual. Es una realidad que si la gente no apoya la Constitución en su forma actual, no puede sobrevivir. El verdadero problema está en lo práctico. Como no se especifica ningún proceso, ¿cuál sería el proceso? No hay elecciones nacionales hoy, incluso las elecciones para la presidencia son locales. No hay precedentes para un referéndum nacional. Es fácil decir que la Constitución puede ser cambiada por las personas de la manera que la gente desee. En realidad, hacer el cambio es otra historia por completo.

    Baste decir, por ahora, que la noción de enmienda popular tiene mucho sentido en el marco constitucional, aunque los detalles de efectuar una enmienda popular podrían ser imposibles de resolver.

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